Las causas son variadas. Puede ser provocado por el uso prolongado de pantallas (lo que reduce el parpadeo), el uso de ciertos medicamentos, factores ambientales (aire acondicionado, viento), el envejecimiento natural, cambios hormonales (especialmente en mujeres) o por la Disfunción de las Glándulas de Meibomio (DGM), que son las que producen el aceite de la lágrima.